Scott no conquistó el Polo Sur, pero demostró el Pangea

Una aventura fracasada... ¿o no?. En 1912, Robert Falcon Scott partió con su expedición rumbo al Polo Sur en pos de conseguir uno de los poco mitos que le quedaban al ser humano: La conquista del Antártico y, de paso, reclamarlo para el Imperio Británico. Aquella aventura terminó en tragedia, Scott y los suyos perecieron...
Roald Amundsen se les había adelantado, pero eso es otra historia... En resumen, la expedición fue un fracaso monumental en todos los sentidos, excepto por un descubrimiento que cambiaría totalmente el concepto científico de la evolución de nuestro hogar, la Tierra...
Poco antes de que una salvaje tormenta terminara por dilapidar las escasas energías que les quedaban, tuvieron tiempo para hacer una recogida de muestras de rocas, algo rutinario, secundario. Cuando el equipo de rescate encontró los cadáveres de aquellos desdichados, también se llevaron consigo las bolsas de muestras recogidas.
Cual fue la sorpresa de que en el análisis de una de aquellas rocas descubrieron un helecho fosilizado llamado Glossopteris que databa del final del Paleozoico. Aquel hallazgo demostraría que los continentes habían estado unidos hace mucho tiempo...
Hasta 1912, nadie en su sano juicio habría imaginado que los Continentes habrian cambiado con el tiempo. Este fósil coinció con las muestras encontradas en la India, África y Australia. De pronto, la deriva continental pasó de ser una teoría marginal, allanando el camino para nuestro conocimiento de la llamada tectónica de placas. Aquel viaje no fue en balde...
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San Simeón, aquel que pasó 37 años subido a un pilar

San Simeón, también llamado El Estilita (388-459 d.C.) -en griego, estilo significa pilar-, fue un cristiano que llevó su fe al extremo y alcanzó la fama gracias a que tuvo las santas narices de vivir durante 37 años ininterrumpidos subido a un pilar cerca de Alepo, en Siria, aunque ya antes de esta proeza habían comenzado sus extravagancias...
Se encerró durante un año y medio en una choza sin apenas probar bocado -hemos de reseñar que en aquella fecha no existían facebook ni twitter, lo cual hubiera ayudado- y, trás salir de su encierro, fue aclamado como un héroe por sus paisanos. La fama era lo último que buscaba, pero cada vez más personas acudían a él para pedirle consejo, dejándole poco o ningún tiempo para sus austeridades privadas. Simeón descubrió un pilar que había sobrevivido a unas ruinas y, sin pensarlo dos veces, decidió que allí viviría el resto de su vida...
Desde los nueve metros de altura de la columna divisaba a los monjes que ponían a prueba su fe, ya que aquellos dudaban y le cuestionaban el porqué de aquel gesto, "sólo busca la fama, pronto bajará" decian...; aguantó estoicamente el calor de 37 veranos y el frío de 37 inviernos, bien fuese con los brazos extendidos en forma de cruz o en posición de oración. Nada de vértigo, nada de pizza a domicilio, poca agua y menos comida, y erre que erre la burra al trigo...
Restos del pilar de San Simeón
Pronto las noticias llegaron a las altas jerarquías de la Iglesia y la Corte Imperial. El emperador Teodosio II y su esposa Aealia Eudoxia respetaban a nuestro protagonista y acudían a él en busca de consejo, e incluso mantenia correspondencia con St. Genoveva de París. Llegó a tal su influencia que fue enviada una delegación de la Iglesia para exigirle que descendiese de la columna como signo de sumisión, e incluso cuando enfermo gravemente se le enviaron hasta 3 médicos a los que rehusó. Puso su curación en manos de Dios y sanó prontamente...
En los últimos años de su vida tuvo que levantarse un doble muro para contener a los visitantes y admiradores, los cuales lo distraían de la oración; incluso cuando falleció su madre pidió que le trajesen el cuerpo para despedirse de ella, lo cual hicieron. Murió el 2 de septiembre del 459, cuando un discípulo, al amanecer, encontró su cuerpo encorvado en posición de oración. Tuvo un entierro multitudinario junto al pilar y allí quedó para la Historia... "Hay gente pa tó" que diría el torero...
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El genocidio de Stalin en Ucrania, un campo de concentración gigante

Ya han pasado 80 años y no es fácil de olvidar, sobre todo para el pueblo ucraniano. El asesinato impune de más de siete millones de personas ya sea de forma directa o indirecta, es uno de los episodios más tristes de la Historia, los que no murieron de un balazo lo hicieron de hambre, corrían los primeros años de la década de los treinta... Todo por no querer ser gobernados por Moscú, fue y ha sido el campo de concentración más grande de la Historia...
Guardias armados cerraron la frontera con Rusia y, lo que es peor, fueron despojados de su ganado y los cultivos fueron arrasados, aunque el gobierno ruso se defendía de estas acusaciones afirmando que no dejaba de exportar grano a los ucranios (sic). Esta "Gran Mentira" -tenemos que recordar que los corresponsales de los grandes medios periodísticos internacionales o bien mintieron o bien fueron engañados por la propaganda rusa- estuvo encubierta hasta no hace mucho, que las diferentes comisiones de investigación ya lo han descrito como "uno de los mayores actos de barbarie humana de la historia"...
Es de destacar que los autores del genocidio siempre han negado sus crímenes. Pasó lo mismo con la alemania nazi, que negó el Holocausto, o el Imperio Otomano, que negó el genocidio armenio. Entonces: ¿que pasaría si la Alemania de hoy tuviera un canciller ex-oficial de la Gestapo y rodeado de antiguos compañeros estuviera interesado en la creación de un IV Reich? Consideremos a tipos como Putin, que no es ni más ni menos que un ex-oficial de la KGB rodeado de antiguos compañeros, un puro demagogo que niega el genocidio y que no deja de alabar a Stalin y ensalzarlo como el faro y guía de esa gran nación...
La verdad es que cuesta escribir artículos como este, así que de momento no me extenderé más. Pero, y saliéndome de mi moderada línea habitual, lo único que deseo es que el alma de Joseph Stalin se la haya llevado el Diablo...
Este video de 5 minutos desgarra el alma, malnacidos...
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Vatel, el cocinero que llevó su honor hasta los límites

Luis XIV estaba invitado... el principe de Condé trataba con esta fiesta de volver a granjearse los favores y la confianza del Rey. François Vatel, nuestro cocinero, tenía una capacidad innata para organizar y preparar banquetes de  fiesta, era insuperable. Todo un ejército de proveedores de carnes y productos, los cocineros y los servidores, los panaderos y los lavavajillas, eran supervisados ​​rigurosamente por el perfeccionista Vatel. Una invitación para el Chateau de Chantilly era un billete codiciado al mejor evento de la temporada.
Iba a ser un fin de semana de juerga sin fin, de caza y fiesta por los jardines, todo con una prodigiosa pompa y ceremonia. Se estima que hasta dos mil personas estuvieron presentes. Francois Vatel tenía el control completo, todos los detalles estaban previstos y su impecable reputación se  elevaría aún más por el éxito rotundo de ser el gran anfitrión del Rey, no había honor más grande que este.
Los invitados comenzaron a llegar, y Vatel estaba tan estresado que las noches sin dormir se sucedían. Cada cliente debe ser escuchado gritando de alegría, o el trabajo no habría sido bien hecho.Durante la cena de la noche del jueves, Vatel fue presa de la desesperación y vergüenza por la escasez de carne asada ¡horror¡, de  alguna forma el número de comensales había superado el número de invitados. Lo impensable había ocurrido, una escasez lamentable e imperdonable de carne, la ruina de una actuación perfecta.
La noche del jueves, aquel primer día, se cerró con una sesión de fuegos artificiales despampanante en honor del Rey, todo por y para el monarca, y todos a la cama... Lo curioso es que ninguno de los asistentes se quejó de escasez o calidad de los alimentos, pero Vatel era demasiado perfeccionista. Ante la escasez de carne, había pasado al plan B, pescados y mariscos que vendrían de todas las ciudades costeras, una oportunidad más para deslumbrar a la Corte.
A las 4 de la mañana del viernes, Vatel comenzó a inquietarse por la entrega de los productos del mar. Invitados y funcionarios por igual estaban profundamente dormidos ajenos a todo. Se presentó en el castillo el primer vendedor de pescado y le preguntó incrédulo: "¿Es esto todo lo que hay?". Aquel comerciante sin saber que los productos habían sido ordenados de muchos puertos en grandes cantidades, respondió: "Sí". Ante la sombría perspectiva de una nueva catástrofe en ciernes, Vatel fue a su habitación, sólo había una manera de preservar su honor y sería a través de la muerte. En el servicio de su monarca, y de su orgullo de cocinero, agarró la espada y se quitó la vida. Profesionalidad llevada al extremo que dirían...
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