Puma vs Adidas, una guerra entre dos hermanos

Aparte de por ser los fundadores de estos dos imperios en el mundo del calzado y la ropa deportiva, los hermanos Rudolf y Adolf Dassler -los fundadores de Puma y Adidas respectivamente- son también recordados por la pelea fraternal que se inició en la II Guerra Mundial y que ha continuado hasta nuestros días...
En el año 1926, los hermanos Adolf y Rudolf confeccionaban zapatillas y pantuflas sin marca. También calzado con clavos para aquellos pocos temerarios que se dedicaban a eso de correr al aire libre. Buena calidad en los materiales, sabia manufactura, resistencia extrema... Las bondades del calzado Dassler llegaron a oidos de Josef Waitzer, entrenador del equipo alemán de atletismo. Con Adolf (más conocido como Adi) en el papel de artista introvertido y Rudolf como dicharachero relaciones públicas, la pareja no tardó en colar sus productos en la Villa Olímpica de Berlín 1936. Además, el advenimiento del nazismo supuso una inyección económica ya que se contemplaba el deporte como el espejo perfecto para mostrar al mundo como era la raza aria.
Aunque los hermanos ya tenían sus diferencias antes de la gran Guerra, su relación dió un giro a peor en 1943 debido a un malentendido. Durante un bombardeo aliado, Adolf y su esposa buscaron refugio en un albergue en el que ya se encontraban Rudolf y su familia. Este comentó "ya están de vuelta estos sucios bastardos otra vez" refiriéndose a los aviones aliados. Su hermano entendió que las palabras iban dirigidas a él; ya estaba encendida la mecha de la enemistad...
Rudolf también culpó a su hermano de inventar historias y difamar sobre él acusándolo de pertenecer a las S.S., una acusación que llevó a los EEUU a detenerlo. A los pocos meses estableció su propia empresa de calzado.

Incluso hoy en día, la pelea sigue vigente en la ciudad natal de ambos, Herzogenaurach. La ciudad ha sido literalmente dividida por la mitad, con la sede central de Puma y Adidas separadas por un río. Y es que hay ocasiones en las que llevarse como hermanos no es sinónimo de paz...


Fuente: Listverse  Imágenes: Libres derechos

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The Beatles y la URSS

En 1966, después de que John Lennon lanzara aquel infame "Somos más populares que Jesucristo", muchos seguidores de todo el mundo se lanzaron en tropel a arrasar y quemar los álbumes de The Beatles. Comenzaron a correr las teorías de la conspiración y las censuras llegaban a afirmar unas claras conexiones de los chicos de Liverpool con los Illuminatis.
Sin embargo, nadie temia mas a The Beatles que el gobierno Sovietico. Reconociendo sus actitudes rebeldes y las costumbres occidentales como una amenaza, la Unión Soviética prohibió la venta de álbumes de The Beatles y fue dada la orden de castigar severamente a todo aquel que fuera sorprendido escuchando esta "contaminación capitalista". Las prohibiciones, como bien sabemos, fomentan y favorecen el mercado de contrabando...
Al igual que muchos artículos ilegales, los discos de The Beatles fueron introducidos en la madre Rusia por marineros, actores, funcionarios del partido y todo aquel que tuviera la oportunidad. Estos discos eran vendidos a un precio más que considerable. Un disco de vinilo le podía suponer a un soviético hasta dos semanas de su salario.
Algunos intrépidos emprendedores idearon una ingeniosa solución para pasar la música sin ser detectados. No era otra que la de grabar las canciones en películas de rayos X con la ayuda de tocadiscos modificados (y es que el ser humano cuando quiere, le da al coco). Estos "discos" amañados estaban cubiertos de imágenes de brazos fracturados y pelvis rotas, llegándose incluso a acuñarse como la música de los huesos en clave.


Según Mikhail Safonov, del Instituto de Historia de Rusia, "la "Beatlemania" lavó los cimientos de la sociedad soviética. The Beatles nos trajo la idea de la democracia. Inspirados por el sentido de la moda de los Fab Four, los adolescentes comenzaron a utilizar botas militares y aquellos peculiares abrigos emblema de los chicos de Liverpool. Los hombres se dejaron crecer el pelo largo y los niños comenzaban a crear sus propias bandas de rock".
Asi pues, el Estado se defendió tan duro como pudo. Los estudiantes que eran "atrapados" escuchando a estos irreverentes podían ser expulsados de la Universidad. Se cuenta que los estudiantes siempre llevaban unas tijeras a mano por si eran perseguidos por la policía. Un corte de pelo rápido evitaría problemas. Aún así, The Beatles permanecieron...
La URSS se derrumbó, y Paul McCartney hizó su primera actuación en Moscú en 2003.
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El Caso, un periódico "diferente"

De papel humilde, a cinco columnas y dos tintas, la negra y un rojo sangriento, costaba dos pesetas. Y, aunque algunos lo bautizaron como el "periódico de las porteras", fue pionero en el periodismo de investigación en España. Fue fundado por Eugenio Suarez en 1952.
De este diario se decia que sus páginas chorreaban sangre, lo que le ocasionó muchos problemas con la censura. Por ejemplo, el censor impidió que el nº92 se imprimiera porque su foto de portada no era apta para la moralidad cristiana. Era el "caso de la mano cortada" y, muy a su pesar, acabó siendo un éxito entre el público...
Pero la mayor gesta censora para con el semanario fue la condición sine qua non de publicar un crimen por semana.
Las tiradas de "El Caso" rompieron todas las barreras, abarcando una tirada continua de más de 100.000 ejemplares. Algunos, como el fundador Eugenio Suárez consideraba que en gran medida era por los sucesos allí contados, como es el caso de los crímenes del Jarabo. Hizo aumentar la tirada hasta el medio millón de ejemplares, agotándose el periódico en todo el país. En agradecimiento, el director le hizo llegar una caja de puros a la cárcel antes de que le "dieran garrote".
Su popularidad crecía, pero también recibía muchas críticas por su carácter violento. ¿Podía uno considerarse un fan del Caso?. Eugenio Suarez comenta que en las zonas adineradas de Madrid compraban la revista HOLA y el diario ABC solo para esconder entre ellos EL CASO. Decían: "dame también el feo..."
El semanario se fue haciendo un hueco en los hogares españoles y se ganó la complicidad del público. Así pasó en el caso del crímen de los Marqueses de Urquijo, cuando "El Caso" llegó media hora antes que la policía gracias al aviso de un vecino.


Muchos fueron los sucesos que marcaron sus páginas: El enigma de la mano cortada, La Matanza del Cortijo de los Galindos, La Casa Maldita, Los Crímenes de Jarabo, El Quinqui Lute, Extraterrestres en España, El misterio del baúl, El episodio de la tumba de Ituren, Las estanqueras de Sevilla, los secuestros del niño pintor de Málaga y el de Somosierra...
Pero, aunque para algunos fuese "el semanario de la portera o chorrease sangre", a nivel periodístico se podía considerar que el rotativo cumplía una auténtica función de ayuda a la ciudadanía. No sólo se publicaban crímenes. También daban consejos para viajar a la gran ciudad, para protegerse de los malhechores, incluso tenía un consultorio sentimental, una sección de contactos, también crucigramas, quinielas... 
Una manera de hacer periodismo que marcó un antes y un después en la profesión y en la sociedad española. Porque, como dicen algunos, "fue el semanario más anormal que jamás ha habido en España, y el más fascinante".

Imágenes: Hemeroteca de El Caso
Via: Cadena ser extra
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Una quimera llamada Europa -Historias que no son cuentos-

Tras la Segunda Guerra Mundial, preclaros hombres de Estado de la Europa castigada y arruinada por el conflicto, entre los que se encontraban el Ministro francés de asuntos extranjeros Robert Schuman, el consejero económico galo Jean Monnet, el canciller alemán Konrad Adenauer y otros, pensaron que un buen destino para el continente en previsión de evitar guerras en el futuro y para hacer de todo el territorio un lugar seguro y próspero, era sin duda alguna dar pasos encaminados para lograr su unidad.
Así fue cómo nació de las cenizas ya apagadas de la posguerra la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, años más tarde el Mercado Común Europeo, que luego fue cambiando de nombre: Comunidad Económica Europea, Unión Europea, viendo aumentar poco a poco el número de países integrantes: Europa de los 6, de los 9, de los 12, de los 15… pasando luego a 25 y a 28 miembros en la actualidad.
Pero… ¿existe de verdad Europa?
Europa no ha existido nunca más que como una realidad geográfica o un mero mercado.
Se intentó la unidad con el concepto de cristiandad frente al Islam en la Edad Media. Nada más lejos de la realidad. Hubo tantos conflictos o más entre los reinos cristianos -incluidos los de la península- como entre musulmanes y cristianos. La Guerra de los Cien Años es un claro ejemplo.
Luego, durante la Edad Moderna, vinieron las guerras de religión entre países católicos y protestantes, con tristes episodios como la Matanza de la Noche de San Bartolomé o la Guerra de los Treinta Años, que se convirtió en una lucha por la hegemonía europea, de la que salió mal parada España (Tratado de Westfalia).
La Ilustración, la Revolución Francesa y el liberalismo tampoco unificaron y apaciguaron los conflictos, no pudiendo evitar el dar lugar a guerras entre naciones vecinas (Francia contra Inglaterra, por ejemplo).
Napoleón quiso unificar Europa bajo la bota de sus soldados. Una especie de “Unión europea” a la corsa y sin permiso de las naciones ocupadas o sometidas. No lo logró.
El sistema de la Restauración, nacido de la derrota napoleónica y del Congreso de Viena, fomentó el enfrentamiento entre las monarquías absolutas restauradas y los movimientos liberales, inmiscuyéndose en los asuntos de países vecinos (Caso representativo el de los Cien Mil Hijos de San Luis y apresamiento y ejecución de Riego en España con el fin de salvar el absolutismo de Fernando VII).
El desarrollo industrial del siglo XIX fomentó la expansión colonial de las potencias en busca de mercados. Las naciones de Europa se lanzaron frenéticamente a conseguir grandes tajadas de la tarta colonial en Asia, Oceanía y África. Como resultado de ello, aumentaron los roces entre naciones y las tensiones internacionales.
El Nacionalismo que surgió del crecimiento económico europeo y del expansionismo colonial veía rivales por todas partes y postulaba el derecho de los fuertes sobre los débiles, dando lugar al “darwinismo social” y al fascismo, con su bagaje de racismo y xenofobia.
Las dos guerras mundiales, consecuencia de lo anterior, obvio es decirlo: separaron más que unieron.
Al final de la Segunda Guerra, la llamada Guerra Fría enfrentó a las naciones europeas que se organizaron en dos bloques opuestos: el capitalista y el comunista.
Durante décadas hubo riesgo cierto de una tercera confrontación mundial, lo cual, dada la potencialidad nuclear de los bloques enfrentados, hubiera producido el suicidio de la humanidad.
Luego vino la Revolución Democrática en los antiguos países comunistas de Europa. Cayó el muro de Berlín, paralelo al derrumbamiento del comunismo en Rusia y en Europa oriental.
Muchos países de la órbita soviética durante la Guerra Fría fueron absorbidos por las instituciones políticas y económicas de la Europa democrática.
Nuevos socios se fueron incorporando al proyecto de integración europeo, un proyecto básicamente económico.
Los sueños de integración política y social -la Europa de los ciudadanos, frente a la Europa de los “mercaderes”- pasaron de momento a un segundo plano en las preferencias de la mayoría de los líderes del continente.
Y hoy la Unión Europea es un mercado y un banco central... y poco más.
¿Quién cree en Europa?



Estas, y muchas más historias en un libro de recomendada lectura: "HISTORIAS QUE NO SON CUENTOS" de Cayetano Gea Bermejo

¿Desde cuándo existe España? ¿Por qué a Carlos II le llamaban El Hechizado? ¿De dónde procede el término "estraperlo"? ¿A quién llamaban "Miss Islas Canarias 1936"? ¿Tuvo Hitler "luna de miel"? A éstas y otras preguntas intenta dar respuesta este libro. Una colección de lecturas, curiosidades y anécdotas que pueden servir para hacer más atractiva la historia.
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