Senado vs Julio César en las Galias

Cuando Julio César intervino por vez primera en la Galia en el 58 a.C., la mayoría de las tribus lo acogieron como amigo y libertador. La organización territorial de aquel pueblo era caótica y estaba plagada de tribus independientes y hostiles entre ellas. Sin embargo, en el invierno del 52 casi todos los líderes y las tribus se unieron para expulsar a los romanos de sus tierras. Se convertiría en el mayor problema militar al que César se enfrentaría.
El resultado fue una guerra salvaje a escala masiva, la guerra que pondría a prueba los límites tanto del general romano como de su ejército. A menudo se dice que César era más un político que un militar aunque el éxito en el segundo aspecto fue fundamental para conseguir sus fines, no llegó a donde llegó de la nada...
César no fue diferente a sus contemporáneos en cuanto a sus ambiciones, salvo que tenía el talento y la determinación para llegar a lo más alto. La íntima conexión entre la guerra y la política en Roma tuvo otra consecuencia muy impotante: los gobernadores romanos tenían el poder Civil y Militar supremo dentro de sus provincias. Y algo más importante; tenían completa libertad de acción, ya que la lentitud de las comunicaciones provocaba que el Senado no pudiera controlar en tiempo real las disposiciones de sus gobernadores, para bien... y para mal. Así pues, esta lentitud provocaba conflictos de intereses.
Siempre es tentador ver paralelismos entre el mundo moderno, como Irak o Afganistán, y los tiempos antiguos. Sin embargo, las circunstancias no son iguales. César no entró en la Galia para crear una "democracia estable", sino como un conquistador, buscando la gloria para sí mismo y la República. Y, por supuesto, no tenía que hacer frente a las confusas estructuras de mando actuales, ya que el Senado no podía entrar en contacto para ordenarle directrices inmediatas. De haber sido así, de no haber tenido autonomía, quizás Roma no hubiese conquistado las Galias...
Según Plutarco, el resultado de la guerra fue 800 ciudades conquistadas, 300 tribus sometidas, un tributo de más de 40 millones de sextercios para César, un millón de prisioneros vendidos como esclavos y otros tres millones muertos en batalla. Aunque los historiadores antiguos son dados a exageraciones, ciertamente la conquista de la Galia por parte de Julio César fue la mayor gesta militar desde las campañas del gran Alejandro Magno.
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El sello que casi provocó una guerra

CentroAmérica no siempre ha sido territorio de buena vecindad. En 1969, Honduras y El Salvador se ensarzaron cuatro días en uno de los episodios más ridículos de la Historia Moderna, la llamada Guerra del Fútbol que estalló durante un partido entre ambas selecciones durante la clasificación para el Mundial de México 70.
La guerra balompédica sólo es uno más de los absurdos conflictos que ha vivido la región de CentroAmérica desde su fragmentación en siete pequeños países a finales del siglo XIX. En 2010, Nicaragua y Costa Rica estuvieron a punto de liarse a tiros por un error en Google Maps. Y 73 años antes, en 1937, fueron Nicaragua y Honduras los que estuvieron a punto de llegar a los tanques por un quítame allá ese sello...
El conflicto se remonta a mediados del siglo XIX, cuando la Confederación Centroamericana se quiebra tras su efimera existencia de apenas una década. Entre 1824 y 1860 existió un país entre Nicaragua y Honduras con el nombre de Mosquitia, que no es otro que la Costa de los Mosquitos, el mismo que daba título y en que transcurría la película que protagonizó Harrison Ford en 1986.
Harrison Ford en La Costa de los Mosquitos
Pues bien, Mosquitia o Costa de los Mosquitos es "el territorio en litigio" que aparece en el sello de 1937 emitido por Nicaragua y que corresponde nada menos que a un tercio de su vecino, Honduras, que se había anexionado en 1906 esa zona selvática tras la mediación del rey de España Alfonso XIII considerado por ambas partes como el juez más apropiado para dirimir la disputa.

En 1937 el conflicto fronterizo aún no se había resuelto, a pesar de que el Tribunal de La Haya dió por válido el dictámen del monarca español, favorable a Honduras. Oficialmente, Nicaragua había aceptado la decisión de La Haya, pero repentinamente abrió un nuevo frente de guerra en la lucha postal: un sello de 10 centavos en el que reclamaba el territorio al norte del Río Coco, allá donde empieza la Costa de los Mosquitos...

Los hondureños reaccionaron con violencia. Cuando las primeras sacas de correo llegaron a Tegucigalpa se desataron los disturbios. Según relata Frank Jacobs en su blog, Strange Maps: "La policía tuvo que hacer grandes esfuerzos para frenar a la multitud que quería atacar la embajada de Nicaragua". Honduras exigió la retirada de la "estampita" que inició el litigio y ambas naciones enviaron tropas a la frontera, dispuestas a matarse por un maldito sello de 10 centavos...
Sellos emitidos por Honduras
El conflicto no llegó a mayores gracias a la intermediación de EEUU, México y Costa Rica (al contrario que la Guerra del Fútbol que causó 6.000 muertos). No fue hasta 23 años más tarde, en 1960, que el conflicto quedó resuelto gracias a la Organización de Estados Americanos, que volvió a avalar por buena la decisión de Alfonso XIII. Y es que allí donde hay un Borbón, reina la paz... sic
Y, como no podía ser de otra forma, Honduras celebró su victoria con una serie de sellos en los que vuelve a aparecer el mapa íntegro y con la frontera dibujada con rotulador gordo.

Vía: Scripta Nova, Strange Maps, Cookingideas
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Scott no conquistó el Polo Sur, pero demostró el Pangea

Una aventura fracasada... ¿o no?. En 1912, Robert Falcon Scott partió con su expedición rumbo al Polo Sur en pos de conseguir uno de los poco mitos que le quedaban al ser humano: La conquista del Antártico y, de paso, reclamarlo para el Imperio Británico. Aquella aventura terminó en tragedia, Scott y los suyos perecieron...
Roald Amundsen se les había adelantado, pero eso es otra historia... En resumen, la expedición fue un fracaso monumental en todos los sentidos, excepto por un descubrimiento que cambiaría totalmente el concepto científico de la evolución de nuestro hogar, la Tierra...
Poco antes de que una salvaje tormenta terminara por dilapidar las escasas energías que les quedaban, tuvieron tiempo para hacer una recogida de muestras de rocas, algo rutinario, secundario. Cuando el equipo de rescate encontró los cadáveres de aquellos desdichados, también se llevaron consigo las bolsas de muestras recogidas.
Cual fue la sorpresa de que en el análisis de una de aquellas rocas descubrieron un helecho fosilizado llamado Glossopteris que databa del final del Paleozoico. Aquel hallazgo demostraría que los continentes habían estado unidos hace mucho tiempo...
Hasta 1912, nadie en su sano juicio habría imaginado que los Continentes habrian cambiado con el tiempo. Este fósil coinció con las muestras encontradas en la India, África y Australia. De pronto, la deriva continental pasó de ser una teoría marginal, allanando el camino para nuestro conocimiento de la llamada tectónica de placas. Aquel viaje no fue en balde...
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San Simeón, aquel que pasó 37 años subido a un pilar

San Simeón, también llamado El Estilita (388-459 d.C.) -en griego, estilo significa pilar-, fue un cristiano que llevó su fe al extremo y alcanzó la fama gracias a que tuvo las santas narices de vivir durante 37 años ininterrumpidos subido a un pilar cerca de Alepo, en Siria, aunque ya antes de esta proeza habían comenzado sus extravagancias...
Se encerró durante un año y medio en una choza sin apenas probar bocado -hemos de reseñar que en aquella fecha no existían facebook ni twitter, lo cual hubiera ayudado- y, trás salir de su encierro, fue aclamado como un héroe por sus paisanos. La fama era lo último que buscaba, pero cada vez más personas acudían a él para pedirle consejo, dejándole poco o ningún tiempo para sus austeridades privadas. Simeón descubrió un pilar que había sobrevivido a unas ruinas y, sin pensarlo dos veces, decidió que allí viviría el resto de su vida...
Desde los nueve metros de altura de la columna divisaba a los monjes que ponían a prueba su fe, ya que aquellos dudaban y le cuestionaban el porqué de aquel gesto, "sólo busca la fama, pronto bajará" decian...; aguantó estoicamente el calor de 37 veranos y el frío de 37 inviernos, bien fuese con los brazos extendidos en forma de cruz o en posición de oración. Nada de vértigo, nada de pizza a domicilio, poca agua y menos comida, y erre que erre la burra al trigo...
Restos del pilar de San Simeón
Pronto las noticias llegaron a las altas jerarquías de la Iglesia y la Corte Imperial. El emperador Teodosio II y su esposa Aealia Eudoxia respetaban a nuestro protagonista y acudían a él en busca de consejo, e incluso mantenia correspondencia con St. Genoveva de París. Llegó a tal su influencia que fue enviada una delegación de la Iglesia para exigirle que descendiese de la columna como signo de sumisión, e incluso cuando enfermo gravemente se le enviaron hasta 3 médicos a los que rehusó. Puso su curación en manos de Dios y sanó prontamente...
En los últimos años de su vida tuvo que levantarse un doble muro para contener a los visitantes y admiradores, los cuales lo distraían de la oración; incluso cuando falleció su madre pidió que le trajesen el cuerpo para despedirse de ella, lo cual hicieron. Murió el 2 de septiembre del 459, cuando un discípulo, al amanecer, encontró su cuerpo encorvado en posición de oración. Tuvo un entierro multitudinario junto al pilar y allí quedó para la Historia... "Hay gente pa tó" que diría el torero...
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